Renta fija

Renta fija: bonos del Estado y letras del Tesoro explicados

Actualizado en 2026 · Lectura de 6 minutos

No todo es bolsa. Cuando quieres reducir el riesgo de tu cartera o dar rentabilidad a un dinero que vas a necesitar pronto, la renta fija —y en especial la deuda del Estado— es una de las opciones más populares y seguras en España. Te explicamos qué es, sus tipos y cómo comprarla.

¿Qué es la renta fija?

Cuando compras renta fija, en realidad le estás prestando dinero a quien la emite (un Estado o una empresa). A cambio, este se compromete a devolvértelo en una fecha concreta y a pagarte unos intereses conocidos de antemano. De ahí lo de «fija»: sabes qué vas a cobrar y cuándo, salvo que el emisor no pueda pagar.

Es lo opuesto a la renta variable (acciones), donde no sabes cuánto ganarás ni si ganarás. La renta fija suele ser más estable y predecible, aunque normalmente con menor rentabilidad a largo plazo.

La deuda del Estado español: 3 productos

El Tesoro Público emite tres tipos de deuda, que se diferencian sobre todo por su plazo:

Letras del Tesoro (corto plazo)

Vencen a 3, 6, 9 o 12 meses. Son el producto estrella para el ahorro conservador y a corto plazo. Se compran «al descuento»: pagas menos de lo que te devuelven al vencimiento, y esa diferencia es tu rentabilidad. Es la opción más sencilla para empezar.

Bonos del Estado (medio plazo)

Vencen a 3 o 5 años y pagan un interés anual (el «cupón»). Adecuados si puedes inmovilizar el dinero unos años a cambio de un tipo conocido.

Obligaciones del Estado (largo plazo)

Como los bonos, pero con vencimientos largos: 10, 15, 30 o incluso 50 años. Pagan cupón anual y son más sensibles a los cambios de tipos de interés.

Idea clave: si mantienes una letra o un bono hasta su vencimiento, cobras lo pactado. El vaivén de precio solo te afecta si necesitas venderlo antes de tiempo en el mercado.

¿Cómo se compran en España?

Ventajas y riesgos

¿Qué papel juega en tu cartera?

La renta fija suele usarse para estabilizar una cartera y para el dinero a corto o medio plazo. Muchas estrategias combinan un núcleo de fondos indexados (crecimiento a largo plazo) con una parte de renta fija (colchón y estabilidad). Cuanto más cerca esté tu objetivo, más peso suele tener la renta fija.

En resumen

Las letras del Tesoro son ideales para el ahorro conservador a corto plazo, y los bonos y obligaciones para plazos mayores. Puedes comprarlas sin comisiones en el propio Tesoro. No te harán rico, pero aportan seguridad y previsibilidad a tu plan.

No pierdas poder adquisitivo

Calcula el efecto de la inflación

Comprueba si el interés de tu renta fija supera de verdad a la inflación.